“El surgimiento de la voz en la improvisación primero como materia extensiva corpórea (el aire, la garganta, la boca) y segundo como materialidad del cuerpo (campo intensivo de fuerzas) instaura una relatividad extrema en la significación del gesto. Este, el gesto, deja de narrar, de remitir de manera inmediata a la intencionalidad pre-existente de determinada acción. Su camino inverso, su vuelta a tiempos remotos, al tiempo mítico del primer grito establece una lógica irrealizable de la creación, una praxis del señalamiento, de hacer dirigir la mirada, la atención a algo que sin embargo se escapa, que tiene una naturaleza inaccesible.”  

"... La improvisación, por el contrario, cuando ella ocurre, nos deja la sensación de que algo ya ha pasado y que pasó por última vez. Continuando con la analogía, responde más a la lógica del secreto que a la del descubrimiento. Escrito absurdo es absurdo por su lógica secreta; durante todo el transcurso de la obra podemos ver la estructura de su conformación; sin embargo, no podemos decir de qué se trata, tal vez de un cambio de percepción. Absurdo no porque no podamos conocer la verdad de lo que ha sucedido; no, todo ha sucedido en nuestras narices pero casi todo el público se queda allí, esperando tal vez una revelación sobre lo acontecido…" 

Natalia Orozco Lucena, “Revista Puerco Espin”, mayo de 2013

 “Lo mejor del 2006 ...Sus últimos estrenos, Nisi Dominus con música de Antonio Vivaldi de Omar Carrum y Bolero de Claudia Lavista y Victor Ruiz, con música de Maurice Ravel, fue de lo mas aplaudido de la danza en el Festival Internacional Cervantino. Ambas son parte del programa Rincones de Luz, representado también en la ciudad de Mazatlán, y es lo mejor que el grupo ha hecho en muchos años. 

Rosario Manzanos, “proceso”, enero de 2006

Así, la coreografía de Omar Carrum Semoloni, Eco, no es otra cosa que una búsqueda solitaria de dos seres que habitan un desierto, no importa si el éste está poblado por otros seres y su suelo es de arena o mar: sigue siendo un desierto de paisaje devastado que empuja la mirada hacia el cielo en busca de un igual.

Pero el encontrarlo es sólo la entrada a una maldición nueva, la de palpar el imposible de atrapar los sentidos, la atención, las aspiraciones del ser ya detectado y que trivializa la posibilidad de atrapar su cuerpo, el que en ese contexto se convierte en el símbolo, no en el significado de un acompañante completo.

Erick Alba, Cultura, diciembre 2006


En cada una de las cinco piezas que presentaron demostraron que conocen su oficio: juegan con el espacio como se les antoja; articulan discursos de movimiento que van desde la sutileza del gesto, hasta la exigencia física de alto riesgo; bailan con el descaro total de saberse extraordinarios, hacen pausas, bailan con suavidad y también se “deschongan”. Y los espectadores nos limitamos a ser felices, a vivir desde nuestras butacas la belleza hecha movimiento.

Saben plantear una idea y jugar con todas sus posibilidades expresivas y significantes. Cambian de dinámicas; abordan diferentes cualidades y calidades de movimiento; hacen composiciones en el espacio jugando con diversos planos, para generear así puntos de fuga que le dan mayor profundidad; todo lo que se aprende en la escuela sobre manejo del coro en escena, el canon, los contrapuntos, el foco dramático, todo esta ahí, en obras cuyos temas van desde lo divino y etéreo hasta lo terrenal y lo carnal.

Hayde Lachino, Cuerpos en Transito abril de 2007


 “...Mi mente en polvo de Omar Carrum…obtuvo el primer lugar en la categría B…en su propuesta se dio a la tarea de trabajar con sencillez y profundidad, en donde la intensidad de una emoción es capaz de perdurar más allá de la locura o de la muerte. Elementos sutiles, bordados sobre el escenario como en un tejido muy fino, apenas perceptible, anuncian la llegada de lo inefable. En este espacio, cuatro mujeres vestidas de blanco parecen perseguir asideros inexistentes y su búsqueda se convierte en una danza cargada de vitalidad y dramatismo. No hay pretensión, no hay melodrama. Si lo que Omar buscaba era explorar el terreno de la emotividad pura, lo consiguió con creces...”

Marcela Sánchez, “Semanal de la Jornada”, diciembre de 2002


“El dinamismo de la coreografía Moksha fue un imán que enganchó la atención de los espectadores… aborda la forma como único interés, y la energía y el movimiento perpetuo convenció al público”

Héctor Guardado, “Noroeste”, enero de 2006


“El cierre de la actuación de los jóvenes de danza contemporánea fue con una obra de uno de sus maestros, Omar Carrum, miembro de la compañía Delfos, titulada Moksha. El impacto visual de esta coreografía sorprende en un principio por el número de bailarines en escena, 18. Pero mas que la cantidad de ejecutantes, es el tema que terminó por cautivar al auditorio: los seres humanos logran liberarse del inevitable sufrimiento, el sufrimiento que siempre existe en el mundo, con enérgicos movimientos y el correr del tiempo.”

Lorena Arechandieta, “El debate”, enero de 2006


“...Flat line. Un rito iniciativo que nos enfrentó a la eufórica alegría que la danza le proporciona al ser humano fue la última coreografía. Flat Line se desarrolla en una atmósfera creada por el impetuoso tam, tam de tambores de metal. Ritmo que nos envuelve sin concesiones, nos apabulla conectándonos con el sonido generador de vida: el latido del corazón, el viento, el correr del agua, el vaivén del océano. Flat line es un juego de sonidos que se convierten en movimientos. Son una entusiasta alegoría que denuncia con escandalosa armonía la fuerza de la vida. Cuerpo de danza que explota en extremidades, que se lanzan con fuerza fuera de la recta, que forma el cuerpo erguido para provocar juegos pirotécnicos de manos, br  inexplicable, que nos engaña haciéndonos creer que es la sincronía y la fluídselos que nos seduce en su esfuerzo de parecerse al vaivén de las olas que dibujan un latido de ondas en la superficie del océano y son en realidad el sutil movimiento que demuestra que el planeta está vivo.”

Héctor Guardado, “Noroeste”, febrero de 2002


“...una propuesta conmovedora y llena de poesía continuó el espectáculo, Omar Carrum crea e interpreta, junto con Claudia Lavista Estuve Pensando, pieza coreográfica en la que se pone sobre la mesa el amor cotidiano de una pareja. Los pensamientos del hombre se vuelven movimiento, los porqués de la vida en común que a veces podría ser rutinaria se convierten en fuertes motivos para permanecer juntos, la interpretación sentimental de ambos resultó ser el platillo mas delicioso de la noche....”

Georgina Martínez, “Noroeste”, noviembre de 2002


“...un excelente video introduce a los espectadores en el duermevela de un hombre...”

Héctor Guardado, “Noroeste”, marzo de 2003


“...Omar Carrum nos presentó dos coreografías interesantes, la mas eficaz es en la que aborda la intimidad de una suave y cotidiana conversación de una pareja, que entre arrumacos revelan sus temores y sus certezas con respecto a su relación, el espectador se descubre en las actitudes de estos dos amorosos que desde su cotidianeidad confirman su decisión de vivir en pareja. Apoyados por una conversación grabada que refuerza los sutiles movimientos de una danza que nos revela esa parte cotidiana del amor que es a fin de cuentas donde se consolidan o donde se desmoronan las relaciones. Los pies son el elemento estético relevante…Carrum logra crear este ambiente intimista, esta atmósfera monótona pero a la vez reconfortante de caricias sosegadas de comprensión y compenetración...”

Héctor Guardado, “Noroeste”, noviembre de 2001


 “...Degustación concluyó esta experiencia dancística en la que se podía sentir el respiro de los bailarines, la esencia de sus movimientos y sus latidos; sucumben ante un fino erotismo, tres mujeres que se disputan el amor de un hombre. La atención no se pierde en ningún instante, la candente interpretación de estos cuatro bailarines, la belleza de los movimientos que se tornaban violentos por momentos y la sutilidad para abordar el tema sexual produjeron una chispa especial, provocadora...”

Georgina Martínez, “Noroeste”, noviembre de 2001


“...Destinos… un trio interesante que danza en torno a un reloj de arena, buscando perfilar un destino común, un hombre y dos mujeres inmersos en el tiempo que transcurre ante sus ojos, mientras sus cuerpos ágiles no dejan de moverse mientras las horas pasan...”

Georgina Martínez, “Noroeste”, diciembre 2002


“...Estuve pensando. Una pareja valora a su compañera a través de tocar algunas partes de su cuerpo y una narración de textos poéticos en los que se presencio la sutileza y el miedo a la separación...”

Manuel Sánchez, “el Debate”, noviembre 2002


“...un grupo de seis bailarina ejecutan “Limite”, de Omar Carrum, atrapadas en un circulo inmenso, las mujeres logran finalmente escapar de él y huir, solo una de ellas persiste en encerrarse en si misma. Las bailarinas son expresivas ejecutan con intensidad sus movimientos....”

Georgina Martínez, “El Sol del Pacífico”, diciembre de 2001


“...con el apoyo de un audiovisual creado por Omar Carrum y una ejecución coreográfica con un fondo de tercera dimensión, dejo ver a los asistentes que llenaron medio teatro, una comparación entre la realidad y el yo interior del ser humano...”

Lorena Arechandieta, “El Debate”, marzo de 2003


“...También destacó la presencia de una esbelta y sublime columna de arena que lentamente caía de una botella que colgaba del escenario, fue el centro estético y emotivo que movió a los bailarines de la obra Destinos....”

Héctor Guardado, “Noroeste”, julio de 2002


“...Tras tu mirada, maravillosa poesía donde participan todos para sumergirnos una vez mas en el mundo maravilloso de la danza a través de su deslizamiento en el escenario, donde sobresale el amor a través de los ojos y actitudes de pareja, conflictos, amor, ensoñación, pasión y deseo, en fin, todo lo que hay tras tu mirada...”

Juan Antonio Espinoza, “El Sol del Pacífico”, marzo de 2003


“...en Degustación de Omar Carrum, el autor, Ana Paola Hidalgo, Margarita Garrido y Galia Villareal dejaron ver al auditorio la historia de un hombre que tiene a su lado a tres mujeres, y a través de la danza transmiten los momentos en que la pasión y el deseo se apoderan de los personajes....”

Jorge Rodarte, “El Debate”, noviembre de 2001


 “...Y “Tras tu mirada” de Omar Carrum fue la primera coreografía presentada que en busca de nuevos ofrecimientos, mas espontáneos, frescos y cotidianos arrebataron los aplausos que indicaron la mejor de las presentaciones hasta el momento. Como propuesta coreográfica declara que busca crear ambientes para despertar fantasías, sueños, ideas y situaciones que parten meramente de la imaginación, para que el espectador pueda contemplar el placer del arte en movimiento.”

Ramses Tamayo, “El imparcial” (Hermosillo, Sonora), octubre de 2000


“Dio inicio  con “Tras tu mirada”, donde aparece casi toda la compañía, que después de bailar acompasadamente, se separan en parejas sin dejar la danza para finalmente concluir en un pas de deux altamente dramático de una belleza muy singular.”

Rafael Gándara, “El independiente”, Hermosillo, Sonora, noviembre de 2000


“Omar Carrum construyó imágenes estéticas con un fuerte contenido dramático, manejando con destreza una enorme falda de terciopelo negro que se integraba a la danza para romper con las imágenes de movimientos intensos y contenidos que expresaba utilizando el torso.
La tela volaba y ampliaba la imagen del bailarín, extendiéndola por el escenario, narrando el conflicto interno que se traduce en voces que atacan al ser humano que se debate en una lucha interna...”  

Héctor Guardado, “Noroeste” Mazatlán, Sinaloa, abril de 2008


“Sin embargo, uno de los momentos brillantes y que maravilló al público fue la perfecta interpretación de Claudia Lavista y Omar Carrum, de la Compañía Delfos Danza Contemporánea, al ejecutar la obra “Estuve Pensando”, con música de Yann Tiersen. Pieza en que se compaginó la narración oral con la danza contemporánea, y los dos actores en escena interpretaron la vida de una pareja de enamorados, en quienes la vida diaria se vuelve una rutina y se volcan a sus tareas de siempre. Con pasos lentos, pero con movimientos en manos y expresiones faciales que transmitían el estado de ánimo de cada uno de los miembros de la pareja, los bailarines desarrollaron la trama de de esta historia, la cual fue fuertemente ovacionada por el público…”

 “Milenio” México, DF, enero de 2008


 “Hoy en día Carrum sobresale por su versatilidad y maestría, manipulador en Trío y Cordón, arrebatador en Del amor y otras Barbaridades, tierno en Estuve Pensando y frenético en Fractura. Un desempeño sencillamente impecable…”

Orlando Taquechel, “El nuevo Herald” Miami FL, noviembre de 2004


“...Omar Carrum, de Delfos, ganó el premio como mejor ejecutante masculino por su brillante desempeño en “Territorios perdidos”, de Lavista.

Gustavo Emilio Rosales, “Tiempo Libre”, noviembre de 2000


“...Con Territorios perdidos, Agustín Martínez, Víctor Ruiz y Omar Carrum se hicieron merecedores del reconocimiento del público por su impecable interpretación....”

Jorge Rodarte, “El Debate”, noviembre de 2001


 “...En las coreografías "Sótano" y "Borde" descubrimos otro interprete de primer orden: Omar Carrum. Un actor donde el virtuosismo alcanza plenitud en la mirada y un bailarín de una sinceridad admirable para el cual parecen no existir aproximaciones vagas. Todos sus movimientos están justamente valorados en tiempo y espacio...”

Orlando Taquechel, "El Imparcial" (Hermosillo, Sonora), Abril de 1994


Delfos demostró que ha sabido andar camino, que sin duda hoy por hoy, es una de las mejores agrupaciones que existen en el país; que la técnica extraordinaria  que poseen como bailarines, está al servicio de un coreográfico serio y profundo; que su compromiso con el espectador es total al ofrecer un trabajo apasionado y conmovedor, que sin duda abre puerta pero también ventanas, ojos y mente.

Hayde Lachino, Cuerpos en Transito abril de 2007


“...’terminaste derretido’, le comenté a Omar Carrum cuando acabo la función, detrás de bambalinas aquel ser fantástico del escenario se había convertido de nuevo en hombre, un hombre por el que corría un río de sudor de su frente, respiración agitada y la satisfacción de hacer lo que tanto le gusta...”

              “El Noroeste” (Culiacán, Sinaloa), Abril de 1996


“...La secuencia inicial remite de manera ineluctable, a la agonía que aqueja a los enfermos de sida. La interpretación justa de Omar Carrum así lo refrenda. Ahí frente al espectador, se recrea el desvalimiento absoluto y la hecatombe corporal que transforma al agonizante en una criatura vulnerable en extremo...”

Carlos Ocampo, “Siempre!”, Julio de 1996


“... no sin dejar de reconocer la impactante interpretación de Omar Carrum como el agónico...”

Jesús Quintero, “El Nacional”, Junio de 1996


“...Se trata de reunir  a los bailarines de una generación -joven en este caso- que destacan por sus virtudes interpretativas. No cabe duda que Mario Alberto Frías, Roberto Robles, Víctor Ruiz, y José Rivera, acompañados de Omar Carrum, Juan Manuel Ramos y Oscar Velazquez pueden ser los grandes Atlantes que vimos al concluir el programa...”

Uno mas Uno, Patricia Cardona


“...Omar Carrum y Jorge Becerril, bailarines invitados, complementan el elenco. Se desempeñan con tal destreza, producto -pareciera- de una integración y de una esplendida comunicación y entendimiento...”

Evangelina Osio, , “Tiempo Libre”, Mayo de 1993


“...Después del intermedio abrió DELFOS. Sus integrantes han demostrado ha escasos cinco años de recorrido profesional, un triple talento: el de intérpretes y coreógrafos y la prueba ya constatada de su concepción teatral... Víctor Ruiz, Claudia Lavista, Omar Carrum, Georgina Gutiérrez y Ester Lopezllera convirtieron el escenario en un volcán de energía. Y el flujo voltaico quedó suspendido en los cuerpos que parecería salieron con la consigna de autoinmolarse...”

Evangelina Osio, “Tiempo Libre”